Para qué Coaching

Las organizaciones han descubierto que el estilo tradicional de “orden, control y mando” ya no es efectivo en el entorno actual; y que, para mantenerse competitivas requieren de respuestas rápidas, creatividad, desbloquear resistencias personales, elevar el rendimiento, mejorar el esfuerzo individual y consolidar el trabajo de equipo.

Está demostrado que la productividad y la lealtad de un empleado no la determinan sólo el salario o el entorno, sino la calidad de las relaciones con su supervisor directo.

La calidad de esta relación aumenta cuando el empleado tiene un supervisor directo que:

  1. Tiene expectativas positivas para el empleado.
  2. Comunica dichas expectativas de manera clara y consistente.
  3. Se preocupa por el empleado como persona.
  4. Valora sus capacidades y habilidades individuales.
  5. Le inspira confianza.
  6. Le involucra en sus propias decisiones y destino empresarial.
  7. Apoya su crecimiento y desarrollo mediante un feedback riguroso.

El coaching forma en estas habilidades de  manera continua y exponencial.

 

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